jueves, 7 de abril de 2011

Los medios de comunicación ahorran con los becarios
Según diversos estudios, el nivel de paro en el sector de  la comunicación ha crecido en los últimos años, algo que choca con el hecho de que los medios de comunicación han incrementado el número de becarios en plantilla. O tal vez el problema es que esto no es discordante sino que ambas circunstancias están relacionadas.
Periódicos, radios y televisiones contratan  becarios por cierto tiempo y  una vez acabado el periodo de prácticas, en lugar de hacerles contrato como profesionales, colocan en su lugar a otro estudiante o recién licenciado en prácticas. Esta es la fórmula que utilizan las empresas de comunicación para abaratar costes: ahorrar en capital humano, lo que hay que poner en duda es si esta práctica es ortodoxa.
Los universitarios afrontan sus prácticas como una gran oportunidad de aprender el oficio a pie de campo y si tienen suerte, de ganar un pequeño sueldo. Pero la realidad es bien distinta, lo que se encuentran es lo más cercano a la explotación, horas y horas de trabajo mal remuneradas o peor aún, gratis.
Y lo peor no es sólo la explotación a la que los becarios se ven sometidos sino que obviamente un estudiante en prácticas no puede realizar su tarea de la misma manera que un periodista con varios años de experiencia a sus espaldas. Así, esta forma de ahorrar de las empresas informativas no sólo es injusta humanamente sino que hace que la información en nuestro país haya bajado de calidad respecto al pasado al no ser llevada a cabo por profesionales.

miércoles, 6 de abril de 2011

El futuro de la prensa de pago en internet
Rupert Murdoch, propietario de The New York Times, uno de los periódicos más importantes del mundo, se ha decidido a hacer de pago su muro en internet. Para el empresario, ésta sería la manera de atajar una de las principales razones la decadencia de la prensa escrita: la gratuidad en internet.
Aunque en España, diarios como El Mundo, El País o La Vanguardia ya lo intentaron en su momento y tuvieron que retractarse y volver a ofrecer sus contenidos en la web de forma gratuita.
Vivimos en una nueva era en la que los jóvenes no compran prensa escrita, no es la costumbre, ese es un uso que se ha dejado a nuestros mayores, los habituales lectores que leen el diario mientras toman el café. Ahora los jóvenes viven en internet, se informan en internet y hacen prácticamente todo en la web. Por ello, intentos como el de The Times de cerrar sus contenidos, no han sido rentables en otras ocasiones. Y es que según un estudio realizado a internautas por el Estudio General de Medios, el 82 % de los españoles elige la opción de navegar en la red para obtener la información deseada y se presupone que la gran mayoría de ellos no están dispuestos a pagar por ello.
Visto esto no se auguran buenos resultados para el intento de Murdoch, nada que sea de pago funciona en internet. El público se ha acostumbrado a que le den todo gratis, a que les ofrezcan absolutamente todos los contenidos sin pagar ni un céntimo. Tal vez esto se podría cambiar si todos los medios hicieran los mismo cerrando sus contenidos pero, ¿qué empresario se atrevería a arriesgar tanto?

viernes, 1 de abril de 2011

A España le gusta el drama

La catástrofe de Japón nos ha hecho darnos cuenta de la gran diferencia respecto a España. Los japoneses han vivido un terremoto, un tsunami y las terribles consecuencias de éstos, incluida una grave crisis nuclear.
Los nipones no se lamentan, ni gritan ni hacen grandes aspavientos, ellos sólo piensan en recuperarse, en volver a la normalidad y dan las gracias por seguir con vida. Por el contrario, ante cualquier catástrofe en España se prefieren los lamentos, las quejas y los ataques al Gobierno de turno por la mala gestión, en definitiva, el negativismo, el drama y el espectáculo.
Los medios españoles se empeñan en contar el gran drama que vive Japón, haciendo hincapié en las desgracias humanas, el desabastecimiento de artículos de primera necesidad y las escasas tres revisiones en 35 años a las centrales nucleares, es decir, seguimos con el drama. Lo peor es que este tratamiento no se hace sólo porque sea un país extranjero y lejano, cuando algo así sucede en España ocurre lo mismo. Televisión, prensa y radio se empeñan en contar los dramas vividos en primera persona, en calcular los daños materiales y personales y lo que se tardará en la recuperación, y en acusar al organismo oficial encargado de la mala previsión y posterior gestión y de las escasas indemnizaciones o ayudas posteriores.
La única conclusión a la que podemos llegar es que a este país le gusta el drama, lo novelesco, vende más contar lo terrible que ha sido la tragedia que no cuántas personas han logrado sobrevivir o la solidaridad establecida entre y con los afectados.